Una pieza, una identidad
Cada BINKI físico lleva su propio número, QR y Código de Reclamo oculto. No hay dos iguales, y ninguno se puede deducir de otro.
La prueba de que lo tienes
Un QR fotografiado abre la misma página pública que ve cualquiera. Para reclamar hace falta el código bajo el panel raspable, que solo tiene quien la posee.
Un historial que permanece
Los dueños cambian. La pieza conserva su identidad y a todos los dueños que ha tenido, agregados y nunca reescritos.